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Eficiencia Energética

El calentamiento global puede aumentar el riesgo de sequías, y temperaturas oceánicas más altas también podrían aumentar la frecuencia e intensidad de las tormentas.


Según un informe de naciones unidas, las catástrofes relacionadas con el clima se quintuplican en 50 años, pero la mejora de los sistemas de alerta salva más vidas.


De las 10 principales catástrofes, las sequías resultaron ser el peligro más mortífero durante el periodo, causando 650.000 muertes, seguidas de las tormentas, que provocaron 577.232 muertes; las inundaciones, que se cobraron 58.700 vidas; y los fenómenos de temperaturas extremas, en los que murieron 55.736 personas.


Mientras tanto, las pérdidas económicas se han multiplicado por siete desde la década de 1970 hasta la de 2010, pasando de una media de 49 millones de dólares a la friolera de 383 millones de dólares diarios en todo el mundo.


Las tormentas, la causa más frecuente de daños, provocaron las mayores pérdidas económicas en todo el mundo.



Tres de las 10 catástrofes más costosas, todas ellas huracanes ocurridos en 2017, representaron el 35% del total de las pérdidas económicas por catástrofes en todo el mundo entre 1970 y 2019.


En Estados Unidos, el huracán Harvey causó daños por valor de 96.900 millones de dólares; María, en el Caribe 69.400 millones; e Irma, en Cabo Verde de 58.200 millones.


"El número de fenómenos meteorológicos, climáticos e hídricos extremos está aumentando y será más frecuente y grave en muchas partes del mundo como consecuencia del cambio climático", aseguró Taalas. "Eso significa más olas de calor, sequías e incendios forestales como los que hemos observado recientemente en Europa y Norteamérica".


El aumento del vapor de agua en la atmósfera ha exacerbado las precipitaciones extremas y las inundaciones, y el calentamiento de los océanos ha afectado a la frecuencia y extensión de las tormentas tropicales más intensas, explicó el responsable de la agencia de la ONU.


La OMM citó estudios revisados por pares en el Boletín de la Sociedad Meteorológica Americana, que muestran que durante el período 2015 a 2017, 62 de los 77 eventos reportados, revelaron una importante influencia humana en juego. Además, la probabilidad de las olas de calor ha aumentado significativamente debido a la actividad humana, según varios estudios realizados desde 2015.


Principales causas del cambio climático


La energía que usamos en el planeta proviene en 31,2% de petróleo, 27,2% del carbón, 24,7% de gas natural, 6,9% de hidroeléctricas, 4,3% de energía nuclear y 5,7% de energías renovables (Statistical Review of World Energy, 2021). Con el crecimiento de la población y el mayor consumo que esto conlleva, también aumenta el consumo de energía, la generación de dióxido de carbono y la huella de carbono, intensificando el efecto invernadero y aumentando el impacto en el cambio climático.


Por esta razón, para alcanzar un crecimiento sostenible debemos orientar los esfuerzos para hacer eficiente los consumos de energía, aumentar el uso de energías renovables no contaminantes, dictar normativas, concientizar a la población en cómo ahorrar energía y caminar hacia el logro de la carbono neutralidad.



Presentación de Eficiencia Energética: como solución o respuesta


Para lograr lo anterior, se debe partir por la Eficiencia Energética, la cual se puede entender como el esfuerzo de reducir la cantidad de energía requerida para proporcionar un servicio o producto. Un proceso es energéticamente eficiente cuando consume una cantidad inferior de energía que la media referencial. Además de necesitar menos energía para un mismo fin, también busca abastecerse con la mayor cantidad posible de energías renovables. La eficiencia energética busca proteger el medio ambiente a través de la reducción de la intensidad energética y habituando al usuario a consumir solo lo necesario.


Contexto Chileno


Chile ha sido uno de los primeros países de Latinoamérica en disponer de una ley de eficiencia energética, que busca hacer un uso racional y eficiente de los recursos energéticos y que es un paso clave para alcanzar la carbono neutralidad para el año 2050 (Ley 21.305, 13/02/2021), que es la directriz dada por el país, la cual fija un Plan de Eficiencia Energética que debe ser actualizado y revisado cada 5 años, y será administrada por el Ministerio de Energía. Esta meta se enmarca en el acuerdo de París, un tratado internacional que firmaron 196 países en diciembre de 2015.


La ley tiene como objetivo establecer un Plan Nacional de Eficiencia Energética que, como primera meta, plantea alcanzar una reducción de la intensidad energética de al menos un 10% al año 2030, respecto del 2019. Esta ley está basada en los siguientes ejes principales: Una institucionalidad de la eficiencia energética, una gestión del consumo de los grandes consumidores de energía, establecer un etiquetado energético de la edificación y definir estándares de eficiencia para el parque de vehículos.


Plan: Cómo cumplir el objetivo


Tanto el Acuerdo de París como la Ley nacional establecen revisiones de planes cada 5 años. En Chile se plantea que para 2030 se alcance una reducción del 10% de consumo de la energía. De cumplirse este objetivo, se espera un ahorro de 15.200 MUSD y una reducción de 28,6 Mton de dióxido de carbono (CO2), reduciendo el efecto invernadero causante del cambio climático, realizando un aporte pequeño a nivel mundial, pero igualmente válido.


El Secretario General de las Naciones Unidas es más ambicioso, ya que plantea que se deben tener compromisos de reducción de 45% de emisiones para 2030 (respecto del 2010), para alcanzar la meta de la carbono neutralidad para la mitad del siglo.


Para avanzar en esta materia, se deben tener planes integrales, ya que cada porcentaje de reducción cuenta: La industria de la construcción y vivienda, el transporte público y privado, las industrias productivas y de servicios, la minería, los sectores públicos y privados, y hasta la población general puede contribuir con buenas prácticas de eficiencia energética.



Contexto Minero


La minería, enmarcada en el sector industrial que consume el 39,7% de la producción nacional (Balance nacional de energía 2020, Energía Abierta), debe su principal aporte de emisiones a los camiones CAEX. Solo para abastecer la capacidad instalada de esta flota, se requieren 5 GW.


Este sector está orientado a la utilización de energías renovables, realizando proyectos piloto e implementaciones de proyectos sustentables. Con la maduración de la tecnología de hidrógeno verde, se espera un consumo cada vez mayor de fuentes renovables de energía.


Contexto Construcción y Vivienda


El sector comercial, público y residencial contribuye con el 23% del consumo nacional. Con la implementación de la ley de EE, se busca implementar un etiquetado de eficiencia energética para las viviendas (construcción, compra y venta, arriendos), como también estándares mínimos y etiquetado de artefactos y electrodomésticos, mejorar la eficiencia energética residencial y ciudades más inteligentes.


A este respecto, también se debe avanzar en la descentralización del país y su consumo eléctrico, ya que la Región Metropolitana supera en gran medida a las demás, con un 27% (Consumo final regional, Anuario Estadístico de Energía 2020), seguida por la Región de Antofagasta y del Biobío, con 12,8% y 13,3% respectivamente.


Contexto Transporte público y privado


El sector de transporte representa el 33,2% del consumo energético nacional. La ley 21.305 busca establecer estándares de eficiencia energética para los vehículos. Esto puede realizarse fomentando el uso de vehículos híbridos, eléctricos y, a futuro, con hidrógeno verde; tanto en el ámbito público como privado. También podrían modificarse los impuestos a los combustibles y ampliar la red ferroviaria nacional.


Este rubro es un desafío en sí mismo, ya que es conocido el problema de la sobrepoblación de vehículos que afecta a las principales ciudades del territorio nacional.


Potencial Chileno en Energía renovable


Los beneficios de la eficiencia Energética son importantes, en el aspecto social se debe tener mejor salud y bienestar, aumenta la seguridad del suministro, genera empleos, en el aspecto económico se generan ahorros importantes, genera nuevos mercados y aumenta la competitividad y en aspectos ambientales disminuye emisiones mejorando el efecto invernadero, disminuye la dependencia de combustibles fósiles, mejora la calidad del aire y entrega un mejor bienestar ambiental.


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